La vida es como una gran calle: dónde sí alguien te distrae hasta el punto de cambiarte el rumbo en un instante, olvidándote por completo de los lugares maravillosos donde debiste estacionarte, habrás perdido la oportunidad que te da esta gran calle. Lo importante es acertar con quien te paras y de una forma u otra te redirige hacia estos magnificos lugares llenos de vida, para recobrar ilusión y paz. Entonces sabrás quien te acompañará y quien no, en el camino
No me gusta lo que veo en escenarios concretos del mundo, así que pinto. Y así comenzó todo. Descubrí mi segunda aportación de trabajo en la vida, con el adiós de mi padre. Es como si me hubiera transmitido la capacidad de llevar a la superficie del lienzo lo más profundo, sin tiempo ni espacio que detengan, y a mi manera. La relación con la vida ha de ser así de apasionada, huyendo de lo absurdo. Nunca es tarde para ser artista de cualquier tamaño.