No me gusta lo que veo en escenarios concretos del mundo, así que pinto. Y así comenzó todo. Descubrí mi segunda aportación de trabajo en la vida, con el adiós de mi padre. Es como si me hubiera transmitido la capacidad de llevar a la superficie del lienzo lo más profundo, sin tiempo ni espacio que detengan, y a mi manera. La relación con la vida ha de ser así de apasionada, huyendo de lo absurdo. Nunca es tarde para ser artista de cualquier tamaño.

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